
En fin... la musa esta dispuesta a cooperar hoy, y yo creo que solo quiero soltar lo que el alma hace tanto calla.
Me he alejado de todo... practicamente huí al campo, ahí donde nada pudiese alcanzarme, solo el eco de mis pensamientos. Me vesti de mutismo, cerre la posibilidad a un rápido retorno y me concentré en abandonarme para olvidar todo lo que contaminaba mi ser. Casi lo consegui, pero en el proceso senti que me perdía. Tenía que recuperarme. De regreso el vacio hizo hogar en mi pecho, devoró casi en totalidad a mi musa dormida... tuve que resacatarla y regresarle parte de sus desaparecidas extremidades. La recoste en silencio de nuevo en mi ser y quise aparentar que nada pasaba. Nada más alejado de la realidad, la masacre aun era visible la sangre aun estaba fresca en el piso; me sentí mutilada, asqueada, asombrada ante mi repulsiva actitud y la musa en ese momento más que en cualquiera del ayer, decidió cerrar sus puertas en mis narices y la perdida se expandió en mi ser. No existirían más poemas, adios a esas historias que me enseñó en sueños para ponerlas en papel, desaperecieron de mi conciencia aquellas líneas deseosas de formar graciosas estelas en mi cuaderno de dibujos, adios colores, adios letras, adios a todo... todo se fue a la mierda. Hice el mayor berrinche de mi vida, patalee y me revolqué esperando una respuesta, pero aquella puerta segui cerrada. Intenté acordarme de todo aquello que había perdido, quise por un momento recordar y aventarle en las narices mi arduo trabajo... le mostraría que sin ella podría seguir creando, solo sería cuestión de dedicación... craso error, sin ella mis ideas no tienen alma.
Regresé como un perro con la cola entre las patas, supliqué a su puerta -aun lo sigo haciendo- y de ves en cuando, se voltea condescendiente hacía a mi y me regala miserias de lo que alguna ves fuera grandeza en mis obras. Hoy ha declarado algún tipo de tregua y me ha regalado un beso, un beso que ha desembocado en mis palabras, y que me ha devuelto un poco del ayer; hoy me siento miserable, y ese es el vía crucis de mi existencia... seré miserable, pero aun ante la escazes, sé que habra días y noches en las que sus brazos vuelvan amorosos a mi y me regale como en el ayer, poemas que colmen mis angustias, canciones que arrullen a mi impaciencia y lineas que cansaran mis manos pero que colmaran mis ansias... ese sea mi tormento... amén.














